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"Mujeres flotantes", por Louis Marcussen
Luego de una experiencia algo desagradable que tuve mientras pretendía presentar este libro no me doy por vencida. A continuación me apronto a escribir, hablar y comentar. La dominación masculina de Bourdieu.
El libro, La dominación masculina expone una realidad que no se reduce solamente a Cabilia, sino, diría yo, a todo el mundo. Se trata del importante rol que juega la dominación en todo ámbito de la vida social. Uno de los más importantes, es el que traza a muchas culturas y en consecuencia a todos los ámbitos de la vida cotidiana, la dominación masculina.
Se trata de un proceso seguido (continuamente) desde siglos que es arbitrario y que diferencia a hombres de mujeres siempre desde la despectiva masculina, por ello es que se le denomina androcentrismo, por esto es que se ve el cuerpo de la mujer como la inversión del cuerpo masculino o si el hombre es un ser activo, la mujer un ser pasivo, así también el hombre pertenece a la esfera publica mientras la mujer a la esfera privada( hogar-familia). Por lo tanto, nos encontramos frente a un fenómeno que tiene su origen en lo social que construye las diferencias de tipo anatómica. Es una construcción social que ya forma parte de la cultura. Socioculturalmente estas diferencias se acentúan y mantienen por medio de instituciones ( como la iglesia, la escuela, etc) que practican rituales o se encargan de mantener vigentes esta lógica o pensamiento por medio de practicas sociales que normalizan la conducta de los agentes sociales, hombres y mujeres, en la vida en sociedad, en su forma de vestir (la mujer tiende a usar más vestidos el hombre pantalones que le permiten desplazarse mejor), en la sexualidad (él arriba(dominador), ella abajo(dominada), gestualidad (la mujer con gestos suaves, nunca mirando a los ojos fijamente, ni hablando fuerte, etc), modos de desplazamiento (la mujer da pasos cotos y camina más lento, el hombre lo contrario), etc. Conductas que reproducimos sin darnos cuenta, ya que son esquemas mentales que son el producto de la dominación.
Por ejemplo: Rechazar a un hombre más bajo que ella tiene que ver con la desaparición de la jerarquía sexual convencional reinante, lo que la rebajaría socialmente, aunque debiera ser lo contrario, ya que esta apariencia debería dar que pensar que la mujer es la que domina.
Es así como los actos de conocimiento de la mujer, son en realidad actos de reconocimiento hacia la dominación que ejerce el hombre sobre ella. Y desde entonces se puede hablar de violencia simbólica. Es una relación que aparentemente es natural, pero no lo es, ya que ambos en el fondo conocen y reconocen esta dominación. De hecho, muchas veces esto conlleva a que las mujeres se autodesprecien y autodenigren, ya que poseen una visión negativa de su sexo, pues cuando se aprecia o reconoce a su dominador ya lo hacen bajo la noción que es producto del androcentrismo del que su ser social es ya un producto también.
Esta ley social, en definitiva, yo creo que SI puede dejarse atrás por medio un acto voluntarioso, aunque naturalmente, se trata de un proceso gradual lleno de dificultades, pero no imposible. De hecho, el que la mujer forme parte de la esfera publica hoy en día, ya es un paso importante por medio del cual podemos darnos cuenta de que realmente se pueden llevar a cabo cambios que muchas veces se creen imposibles. Al tratarse de una construcción social, de tipo simbólica, creo yo, que con mucha mayor razón existe la posibilidad de lograr una igualdad más pronto que tarde. El moldeamiento del discurso reinante puede concretarse.
****** A medida que uno lee el libro y se encuentra muchas veces representada e identificada con los explícitos ejemplos que da el autor sobre como en nuestros actos delatamos esta dominación o asimetría entre sexos, sin lugar a dudas uno se impacta y disgusta también al sin darnos cuenta reproducir conductas que concientemente no desearíamos hacer. Los y las invito a leerlo..